Luego de una larga trayectoria profesional, los arquitectos José Ignacio Alvarado y Dianora Briceño de Alvarado, deciden tomar de la arquitectura, la satisfacción de las necesidades primarias mediante las formas.
EL diseño se hace parte de la cotidianeidad, conjugándolo con la exclusividad, se personaliza al objeto, para ello deciden su fabricación con materiales naturales y de avanzada como el hierro, cobre, bronce, madera piedra, aluminio, acero, y titanio.
Una silla, por ejemplo, es una escultura que satisface la necesidad primaria y recibe al espíritu.
Así surge CIGA, un grupo de hacedores de formas con la única idea de incorporar la sensibilidad del hombre a su habitualidad, donde el objeto sea apropiado e internalizado formando parte de sus iniciativas habituales.